lunes, 6 de julio de 2009
Robert Proctor: "Existe una industria de creación de ignorancia"
Lunes, 01 de Junio de 2009
Etiquetas: entrevista, conocimiento, ignorancia
“Existe una industria de creación de ignorancia ”Los alumnos de Robert Proctor están acostumbrados a exámenes sorpresa imposibles de preparar, ya que incluyen preguntas de lo más inesperado y ajenas a la materia: “¿Qué edad tiene la Tierra?”, “¿Cuántos millones hay en un billón?”, “¿Estás convencido de que los humanos comparten un ancestro común con los simios?”. Y es que a este profesor estadounidense de Historia de la Ciencia de la Universidad de Stanford le apasiona evaluar no sólo lo que saben los estudiantes sino, sobre todo, también lo que ignoran. Quizá por eso imparte cursos con nombres tan peculiares como El cambiante concepto de raza y El tabaco y la salud en la historia mundial. Guiado por lo que él llama “la última fantasía del aficionado”, Proctor pone en tela de juicio las falsas creencias consolidadas por la poderosa maquinaria global de la desinformación. Y no le asusta enfrentarse a un gran rival; lo demostró cuando decidió arremeter contra el imperio de las tabacaleras. Además de haber testificado en los tribunales contra estas empresas, ha escrito libros y artículos en los que desvela la información que poseen y las campañas millonarias que elaboran para limpiar su imagen. Y esta búsqueda de la honestidad intelectual es una actitud que Proctor lleva a cada ámbito de su vida. Sin ir más lejos, no se cansa de preguntarse por qué las ágatas únicas y raras que él colecciona resultan tan baratas, mientras que los diamantes, abundantes y homogéneos, tienen un enorme valor.
En mayo de 2008 se publicó su libro Agnotology: The Making and Unmaking of Ignorance (Agnotología: La construcción y destrucción de la ignorancia), coeditado con su mujer, Londa Schiebinger. –¿Qué es la agnotología? –Es el estudio de la política de la ignorancia. Investigo cómo la ignoracia se genera activamente a través de cosas como el secretismo en los avances científicos militares o por medio de políticas deliberadas. Es el caso del esfuerzo en generar confusión por parte de una industria del tabaco cuyo lema no es otro que “La duda es nuestro producto” (este fue explicado en detalle en la memoria de una compañía tabacalera de 1969). El conocimiento no siempre crece, también puede destruirse. –¿La fabricación de ignorancia es un fenómeno frecuente? –Sí, es bastante común. Uno de los casos más conocidos es el del calentamiento global. Los que niegan su existencia han repetido insistentemente durante años: “No está probado que se esté produciendo, necesitamos más investigación”. Piden mayor precisión, cuestionan los métodos físicos, idean posibilidades alternativas y crean cortinas de humo. Pero lo interesante es que muchas de las personas que están implicadas en esta campaña de desinformación son las mismas que también trabajan para las Big Tobacco –el término peyorativo para hablar de las grandes empresas tabacaleras–.–¿De verdad? –Sí. La industria del tabaco ha desarrollado y perfeccionado durante mucho tiempo las técnicas de fabricación de dudas, que después se han exportado a otros sectores. Hay cientos de empresas que hoy usan estrategias de confusión con la intención de minimizar sus riesgos económicos. Una de sus metas es cuestionar los datos proporcionados por las estadísticas. Y sus estrategias son muy poderosas.
–¿Qué relación existe entre la ideología y la ciencia?–
Las malas ideologías pueden producir buena ciencia, y viceversa. En mi libro The Nazi War on Cancer (La guerra nazi contra el cáncer), mostré que una ideológia espantosa es capaz de producir ciencia de primera línea. Y en mis estudios sobre los orígenes del ser humano demostré que el antirracismo progre también puede producir muy mala ciencia. Incluso los prejuicios más demenciales pueden contribuir al progreso científico. Por ejemplo, todos pensamos que los nazis estaban locos pero, como sabes, hicieron a veces ciencia extraordinaria, no sólo a pesar de su ideología, sino a causa de ella. Y eso sucede dentro de muchos grupos que se rigen por creencias firmes. Los creacionistas se dieron cuenta muy pronto del engaño del hombre de Piltdown, el descubrimiento en 1912 de la supuesta calavera de uno de nuestros ancestros, que 40 años después se demostró que era un cráneo humano unido a una mandíbula de simio; y eso fue porque, debido a sus prejuicios religiosos, rechazaban que fuese real. –¿Qué otros casos recuerda de ciencia de calidad nacida de una ideología cuestionable? –Por ejemplo, tendemos a olvidar que el primer vuelo espacial tripulado se produjo en pleno auge del imperio soviético. La arqueoastronomía maya también es interesante. En esta cultura, unas élites supercompetentes crearon una astronomía calendárica que se mezclaba con sacrificios humanos. Es espeluznante. –¿Cómo surgió su interés por estos asuntos? –Me atrae la combinación de la ciencia con la política y la ética. Hago lo que yo llamo “historia activista de la ciencia”, un tipo de investigación que sirve para analizar tanto los problemas actuales como los del pasado. La historia es útil para denunciar el presente, pero también me gusta usar el presente para desvelar la historia. –Parece como si su curiosidad fuera interminable. –Me sorprende que la gente no sea curiosa. Me educaron para pensar que la vida consiste en hacerse preguntas constantemente y darse cuenta de que siempre hay más cuestiones por resolver; que lo que conocemos es una parte infinitesimal de lo que podríamos saber. Me interesan los grandes interrogantes, la infinita masa de ignorancia en la que estamos sumergidos.
–¿Ha seguido usted trabajando sobre el tema del tabaco? –
He colaborado en una exposición llamada Not a Cough in a Carload –título intraducible que equivaldría a Aquí no entra ni una tos–, que recoge anuncios antiguos sobre el uso médico de los cigarrillos: que eran buenos para una zona del cuerpo, que calmaban los nervios… En aquellos carteles publicitarios se hacían afirmaciones del tipo “los experimentos científicos prueban que la marca A es mejor que la B”, o “20.000 médicos recomiendan Camel”. Para muchos de esos anuncios se empleaban atletas y modelos, y la estética era bellísima. –¿Cómo surgió este tipo de márquetin? –Lo inauguró la industria tabacalera. Hubo una campaña de propaganda masiva para defender el tabaco a toda costa en contra de la ciencia. Este fenómeno se dio fundamentalmente después de la Segunda Guerra Mundial, aunque hay casos anteriores: en la década de 1920, la industria del plomo comenzó una campaña para suavizar las críticas contra este metal, que estaba casi prohibido en la pintura y la gasolina. Después, en los años 30, Big Tobacco se dedicó a manipular a los consumidores para convencerles de que fumar era natural y una actividad cool. Desde entonces, la aplicación de argumentos científicos al márquetin de manera engañosa ya forma parte de la historia de la publicidad. –Usted trabaja en campos muy diferentes.
¿Hay alguna perspectiva común que guíe sus investigaciones?
–Sigo tres principios emocionales en mi trabajo: el asombro, la compasión y la crítica. Son virtudes de distintas disciplinas que no suelen combinarse. Tradicionalmente, el asombro es propio de las disciplinas científicas. Es genial maravillarse con la grandeza del universo, recuperar la fascinación infantil, sentir el asombro ante Stephen Jay Gould y Albert Einstein. También está la virtud de la compasión, que surge al explorar la historia e interpretar el pasado para comprender la manera en que la gente lo vivió realmente. Yo he escrito dos libros sobre la medicina nazi y mi meta no ha sido sólo condenarla, sino saber cómo presentaron sus ideas y cómo se justificaron a sí mismos. Así les podemos ver como seres humanos completos y entender la profundidad de su depravación. El tercer principio es la crítica, que nos hace ver que ante todo somos humanos, y después, cosmólogos, historiadores o lo que quiera que seamos. Y debemos darnos cuenta de que hay un montón de basura en el mundo. No podemos limitarnos a disfrutar de las maravillas de la naturaleza y apoyar un statu quo en el que cada día mueren millones de personas; como humanos e intelectuales, tenemos el deber de hacer algo al respecto. –¿Cree que deberían guiarse otros científicos por estas motivaciones? –Yo creo que son buenos principios. Los científicos suelen estar implicados en trabajos muy concretos que son sólo pequeñas fracciones de un gran cuadro. Sus investigaciones se realizan por motivos específicos; por ejemplo, un geólogo se puede dedicar a la búsqueda de nuevos combustibles. Pero es necesario contemplar la escena completa de la realidad, porque cuando se decide financiar un tipo de investigación en vez de otra, se está tomando una opción política y social; es una decisión colectiva sobre lo que queremos considerar importante.
–¿Por qué nunca ha elegido una especialidad?
–La especialización puede ser la muerte de la investigación intelectual. Me gusta ver las cosas como un amateur, que significa, literalmente, amante. Si no amas ni odias aquello en lo que trabajas, si no juegas ni bromeas con el objeto de tu investigación, entonces no lo estás tratando de la manera apropiada. Les digo a mis alumnos que si nunca se sienten enfadados, emocionados y absorbidos por el tema de estudio que han elegido, es hora de que escojan otro diferente. –¿Es difícil estar siempre separando la verdad de las mentiras? –Yo no soy un escéptico, sino un pragmático. Creo que tenemos que vivir en este mundo y no podemos ser hipercríticos con todo, pues eso nos llevará a la locura. La confianza es una parte fundamental del ser humano. Creo en el sentido común de la mayoría de la gente. Aunque también hay mucha ignorancia y sinsentido común… y es casi ilimitado.
Michael Abrams
Cómo nos transforma la música
Lunes, 05 de Abril de 2004
Es tan antigua como el ser humano, activa los más profundos mecanismos neuronales, modifica el estado de ánimo y puede curar algunos males. Éste es el poder de las notas musicales. Bien mirada, la música no es más que una secuencia de sonidos ordenados, una especie de encarnación del paso del tiempo a base de ruidos, silencios y ritmos. Sin embargo, su poder para provocar reacciones emocionales en los humanos, desde la depresión al éxtasis, es tal que se ha convertido en piedra de toque de nuestro comportamiento como especie. Además del lenguaje, la capacidad para disfrutar de la música es una de las pocas habilidades que nos diferencian del resto de los animales. Y al igual que nos ocurre con el habla, se hace difícil pensar en un día en el que no escuchemos ni una sola nota.
Un nuevo estímulo para la neurología¿Realmente la música es tan importante para nuestras vidas? Los últimos hallazgos en neurología, psicología y biología parecen demostrar que sí: escuchar melodías agradables no sólo modifica nuestro estado de ánimo sino que puede tener una influencia muy positiva en el desarrollo cognitivo humano, en el estímulo de nuestra inteligencia e incluso en la salud. Hasta hace muy poco, estas cuestiones no habían merecido la atención de la ciencia, pero ahora, el estudio de las relaciones entre música y bienestar se ha convertido en una fértil fuente de investigaciones y, gracias a ellas, empezamos a encontrar respuestas a algunas preguntas seculares. ¿Existe algún mecanismo fisiológico que controle la cascada de emociones que sugiere la música? ¿Nuestra capacidad de apreciar y crear melodías está relacionada con el funcionamiento de nuestro organismo? ¿El amor por las notas se hereda? Una de las teorías más defendidas al respecto informa de que la naturaleza humana dicta las condiciones que ha de tener una secuencia de notas para que la interpretemos como una pieza musical. De hecho, es posible que la música remede lejanamente la organización de ritmos internos de nuestro cuerpo, como el latido del corazón, el tempo de la respiración o la sonoridad vocal de las palabras. De ese modo podría explicarse por qué todas las manifestaciones musicales del mundo cuentan con una base emocional común. Por muy diferentes que sean su estructura, tonalidad o ritmo, las músicas del planeta comparten una línea básica: un japonés, aunque no sepa una sola palabra de flamenco, es capaz de detectar que una bulería transmite sensaciones alegres y una taranta produce emociones más tristes. Los psicólogos británicos John Sloboda y Patrik Juslin, de la Universidad Keele, han estudiado en profundidad este fenómeno y lo han relacionado con la capacidad de sorpresa del ser humano. Sloboda asegura que “la base de nuestro comportamiento emocional es la capacidad de respuesta a situaciones que, de algún modo, nos sorprenden”. Ganar la lotería nos produce un cambio repentino en nuestras vidas a mejor, y eso genera emociones positivas. Conocer que una persona amada está enferma también nos sorprende, en este caso negativamente, y produce emociones de tristeza. “Parece que la música –dice Sloboda– pone en marcha los mismos mecanismos de asombro”. Los humanos, incluso los musicalmente legos, somos capaces de reconocer sutiles estructuras coherentes en una pieza musical y proyectar expectativas sobre ellas, como si anticipáramos qué secuencia de notas va a venir después. Cuando la música nos asombra con cambios respecto a lo esperado, genera una reacción emocional en nosotros. Los buenos compositores de canciones de éxito manejan a la perfección este mecanismo.
Lo mejor es su capacidad de sorprendernos
Según Juslin y Sloboda, el origen de esta sensación está en el lenguaje. Todos los seres humanos compartimos un código heredado para interpretar el habla. En cualquier idioma, la ira se manifiesta gritando y el cariño susurrando. Da igual a qué raza pertenezcamos, los mínimos rudimentos emocionales del habla son reconocibles universalmente. Con la música ocurre lo mismo. Los estudios de estos dos psicólogos con cientos de voluntarios demuestran que, indefectiblemente, las melodías lentas y con cadencia descendente generan en los que las escuchan sensaciones de tristeza mientras que las cadencias ascendentes producen sentimientos estimulantes. La conjunción de estos efectos provoca una cascada de emociones en el cerebro humano. Pero la cuestión principal es saber si este mecanismo es biológico o cultural. ¿La música actúa así porque lo dictan nuestros genes o es que la cultura humana ha desarrollado un tipo limitado de manifestaciones sonoras?Amusia: cuando el sonido no dice nada.
Como en otros estudios neurológicos, la primera aproximación a las bases cerebrales del conocimiento musical, que datan de principios del siglo XX, se basó en el estudio de pacientes impedidos. Se trata de identificar si existe alguna zona del cerebro que, cuando se ve dañada, perjudica la capacidad de aprehender música. La experiencia demuestra que muchas personas con afecciones de los centros de procesamiento del habla no pierden necesariamente la función musical. Incluso se han detectado casos de personas aquejadas de amusia (incapacidad total para distinguir notas musicales) que escuchan palabras y hablan sin problemas. Más recientemente, el estudio anatómico de cerebros de enfermos fallecidos y las técnicas de neuroimagen han permitido establecer que el conocimiento musical se procesa globalmente en varias partes del cerebro a la vez. Por ejemplo, las personas con enfermedades que aquejan al lóbulo temporal izquierdo pueden tener problemas para identificar escalas de notas, mientras que los que padecen males en el lóbulo temporal derecho muestran dificultades con el contorno musical, es decir, la interpretación de si la melodía es ascendente o descendente.Con el cerebro oímos, vemos y recordamos notasEl neurólogo francés Herv Platel ha usado tomografías de emisión de positrones para determinar más concretamente qué áreas del cerebro están dedicadas a la música. Los resultados fueron sorprendentes ya que los cerebros estudiados manifestaron una increíble actividad, no sólo en las áreas de procesamiento del sonido y el lenguaje, sino incluso en centros ajenos como los destinados a la visión. Parece que el poder evocador de las melodías es prácticamente total: estimula la imaginación visual, el entorno lingüístico, la memoria... Tras avanzar en la identificación de zonas cerebrales involucradas en nuestro comportamiento musical, el siguente paso consiste en determinar si estos conocimientos pueden ser de alguna utilidad clínica. ¿Escuchar mucha música tiene algún efecto funcional en nuestro cuerpo? Multitud de estudios recientes confirman que sí. Al igual que el ejercicio físico hace que aumente la masa muscular, el ejercicio musical podría estimular el entrenamiento mental. Neurólogos del centro médico Beth Deacones de Israel han demostrado que los músicos profesionales tiene más desarrolladas la áreas de proceso auditivo y de control psicomotriz que el resto de los mortales. La diferencia de tamaño de estas zonas de la masa gris puede llegar hasta el 50 por 100. Así las cosas, no parecería extraño que la experiencia musical pudiera tener algún efecto beneficioso para salud y, por lo que la ciencia empieza a conocer, lo tiene. Un análisis de la Universidad de California demostró en 1997 que escuchar melodías agradables reduce los niveles de estrés en medio de una intervención médica. La gastroscopia es una prueba realmente desagradable a la que tienen que verse sometidos cientos de pacientes cada día. El estudio californiano consistió en dejar que los enfermos eligieran un tipo de música para escuchar mientras se les practicaba la prueba. Los niveles de cortisol, ACTH y otras hormonas propias del estrés se redujeron sustancialmente. En la misma línea, la doctora Bárbara Miluk-Kolasa ha medido los niveles de cortisol en enfermos a los que se les anuncia una mala noticia clínica mientras se les expone a un estímulo musical. Su reacción es mucho más sosegada que en los casos en los que no hay música de fondo. Pero el efecto no es universal. Otros estudios demuestran que la música rítmica y a gran volumen aumenta la cantidad de hormonas estresantes en la sangre de atletas durante los entrenamientos. Según Norman Wienberger, médico de la Universidad de California, “todos estos datos, puestos en común, demuestran que no hay una relación directa entre la música y las hormonas del estrés. El efecto depende, no sólo del tipo de composición sino del trasfondo cognitivo y cultural del individuo”. Cuanto más se profundiza en el conocimiento de la materia, más evidentes parecen las virtudes de la música. El Instituto de Investigación del Cáncer del Reino Unido es pionero en estudios de musicoterapia oncológica. Los primeros resultados de una investigación que lleva a cabo desde el año 2002 demuestran que las técnicas de relajación en las que se emplean melodías pueden reducir hasta en un 30 por 100 los efectos secundarios de los tratamientos contra el cáncer de mama. Por ejemplo, disminuyen considerablemente los dolores y las náuseas derivadas de la quimioterapia. En el mismo centro se estudia también el uso de piezas melódicas para reducir la ansiedad que algunos pacientes experimentan al entrar en una máquina de resonancia magnética. Algunos expertos están llevando al extremo estos conocimientos y proponen la posibilidad de que exista una forma de curación de ciertos males basada sólo en la música: la musicoterapia. No son pocos los centros que utilizan instrumentos para estimular a personas impedidas, niños con retraso evolutivo o pacientes inválidos por culpa de un derrame cerebral. Aunque en muchos casos las mejoras en la calidad de vida de estas personas son evidentes, todavía estamos lejos de comprender, desde el punto de vista de la medicina y la biología, qué relación hay entre la música y su recuperación. Lo curioso es que el efecto contrario también es posible: una enfermedad mental puede condicionar el modo en el que escuchamos o creamos música. Parece que ése es el caso de Maurice Ravel, el compositor del célebre Bolero, aquejado de demencia progresiva. Entre los síntomas de este mal, Ravel padeció pérdida del lenguaje, dificultad motora y una disminución de la actividad del hemisferio izquierdo de su cerebro. El neurólogo francés Francois Boller cree que el Bolero es una transcripción de esos síntomas. La obra sólo tiene dos temas musicales, cada uno de los cuales se repite ocho veces. Pero cuenta con 30 líneas melódicas superpuestas y 25 combinaciones distintas de sonidos. El propio Ravel la definió como una “fabricación orquestal sin música”. Según Boller, una pieza así era lo único que Ravel podría aspirar a componer dadas sus limitaciones neurológicas en 1928 (la enfermedad empezó a manifestarse antes de 1927). Si la capacidad artística se ve afectada por trastornos de este tipo, ¿sería posible utilizar la música como herramienta de diagnóstico? Expertos del Centro Nacional de Investigación del Alzheimer de Brescia, en Italia, están convencidos de que sí. Su idea comenzó a fraguar cuando detectaron que dos pacientes con demencia frontotemporal comenzaron a disfrutar de estilos músicales que antes abominaban. Uno de ellos, de 68 años de edad, comenzó a escuchar a todo volumen canciones de un cantante pop italiano propio de públicos quinceañeros. Otro, en este caso una mujer de casi 80 años, sorprendió a sus cuidadores con un repentino amor al rock. Estos síntomas no se han detectado en otros tipo de demencia, como el Alzheimer; por eso, los médicos creen que los cambios bruscos de preferencias musicales podrían servir como indicio precoz del advenimiento de una enfermedad mental determinada. ¿Será verdad que nos hace más inteligentes?Otro fértil terreno de investigaciones es el que estudia las relaciones entre la música y el desarrollo infantil. Algunos estudios preliminares realizados en animales y humanos podrían sugerir que la melodía juega un papel en el estímulo de la inteligencia. Ciertos ratones expuestos a audiciones musicales se han mostrado más hábiles a la hora de encontrar la salida de un laberinto. Tanto ha calado la idea popularmente que casi nadie discute hoy que el estudio de partituras, la educación musical y el contacto con instrumentos son piezas básicas en la educación infantil. Sin embargo todavía no existe constancia de que la música favorezca directamente la inteligencia. Algunos datos indican que, tras escuchar piezas concretas, grupos de voluntarios obtienen mejores resultados en test de cociente intelectual, sobre todo en los que tienen que ver con la memoria espacial y las secuencias. Pero no es posible demostrar, de momento, que el efecto pueda ser permanente. En el caso de los niños, es evidente que la música genera estados de relajación y concentración muy beneficiosos para el estudio y que el estímulo auditivo produce efectos en el complejo y plástico entramado de conexiones neuronales que se teje durante la infancia. ¿Pero tiene todo esto algún efecto sobre el cociente intelectual? La respuesta todavía es inconcreta. Lo que sí sabemos es que los pequeños se muestran familiarizados con canciones que han escuchado dentro del vientre materno y que su memoria de estos acontecimientos puede durar hasta un año. Y también que los bebés de apenas unos meses de edad son capaces de reconocer las melodías de una nana que les canta habitualmente su madre aunque se le cambie la clave y el tono. Nadie puede negarlo. El ser humano es un animal musical y ese prodigioso lenguaje de notas y ritmos que ha ideado la especie forma parte de nuestra naturaleza.
Un cerebro sano de 115 años
Martes, 10 de Junio de 2008
Etiquetas: cerebro, longevidad, envejecimiento, neurociencia,
En 1890 nacía en Holanda una pequeña y débil niña prematura llamada Hendrikje van Andel-Schipper a la que los médicos daban poca esperanza de vida. Nadie podía imaginar que, más de un siglo después, "Hennie" pasaría a la historia como una de las mujeres más longevas del mundo al alcanzar 115 años de edad con una salud de hierro. Antes de fallecer en 2005, mientras dormía, van Andel ya había llegado a un acuerdo para donar su cuerpo a la ciencia. Gracias a esa decisión, científicos holandeses del Centro Médico Groningen han podido estudiar a fondo su cerebro y comprobar que no había ni rastro de Alzheimer ni de ningún otro tipo de demencia. Los detalles de la autopsia se publican en el último número la revista Neurobiology of Aging.“Prevenir el deterioro cerebral que acompaña al envejecimiento puede ser muy beneficioso”, concluye en el artículo el doctor Pert Holstege, que asegura que este estudio demuestra que el Alzheimer es evitable, incluso en individuos centenarios. Holstege estudió también las funciones cerebrales de van Andel en vida, cuando la paciente tenía 112 y 113 años. Los resultados eran absolutamente normales, sin signos de demencia ni problemas de memoria o de atención. De hecho, según Holstege las habilidades mentales de van Andel eran equivalentes a las obtenidas por la mayoría de los adultos de 60 a 75 años de edad. Tras su muerte, los investigadores comprobaron que su cerebro no sólo no presentaba ninguna anormalidad sino que, además, tenía el mismo número de neuronas que individuos cincuenta años más jóvenes. Ahora que la esperanza de vida media crece y que el número de sujetos centenarios es cada vez mayor, explica Holstege, el cerebro de Hennie nos ofrece una buena noticia: el deterioro de las funciones cerebrales se puede impedir. Descubrir cómo hacerlo es ahora el principal reto de los científicos. Neurobiology of Aging (http://neurobiologyofaging.org/ ).
sábado, 27 de junio de 2009
Hoy, la muerte vino por Esperanza
Ginecología actualizada
A Esperancita la mató la pobreza, el embarazo en la adolescencia, el violador impune, el Concordato. A esta mujer en ciernes, la asesinó el gobierno actual y los anteriores, los dominicanos y dominicanas hipócritas, investidos de doble moral. A Esperancita la mató el Estado. Todos y todas, que nos quedamos indolentes ante este holocausto.
A los 14 años se embarazó de un degenerado que le llevaba 30. Un individuo de 44 años, del cual no se sabe nada. Las pruebas realizadas post mortem dicen que murió de malaria. Yo sé que murió por su estatus.
Hoy, la muerte vino por Esperanza. En República Dominicana centenares de niñas embarazadas hipotecan sus vidas, o mueren. Solo a un hospital de la ciudad de Santo Domingo llegan al día 20 nuevas adolescentes embarazadas, sin contar a las que ya están atendiendo. De cada 100 mujeres que dan a luz en el Hospital de Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, 30 oscilan entre 11 y 16 años de edad, según ha declarado el propio director del hospital, Juan Cid Troncoso.
El embarazo en la adolescencia predispone a riesgos médicos. La hipertensión del embarazo, conocida como frenesí o eclampsia, los sangrados abundantes, y los trastornos endocrinológicos como la diabetes gestacional, son más frecuentes en embarazos en edades tempranas de la vida.
Terminar el trabajo de parto vía abdominal, por una cesárea, es otra de las consecuencias del embarazo en niñas, por falta de desarrollo de la pelvis o incluso por factores psicológicos.
A pesar de estos datos desgarrantes, el Estado no asume su responsabilidad de ofrecer métodos anticonceptivos a estas jóvenes que tienen vida sexual activa. Las llamadas Farmacias del Pueblo de PROMESE, que se abastecen con medicamentos comprados con los impuestos de las y los contribuyentes dominicanos, es decir, con nuestro dinero, no venden anticonceptivos, ni preservativos, ni píldoras del día después. PROMESE no considera el anticonceptivo como un medicamento esencial.
Con políticas estatales ambiguas no es posible evitar los embarazos en adolescentes. Olvidaba que esto solo les pasa a las pobres, las que tienen recursos saben como prevenirlo o como librarse. Solo las pobres, como Esperancita mueren o hipotecan su vida.
La OMC aplaude la decisión del Consejo Fiscal y tacha de 'ridículo' prescindir de familia y médicos en la Ley
| (Nota de la editora. Texto copiado de Luxor.com( Pedirán a todos los colegios autonómicos y provinciales que elaboren registros que recojan la objeción de conciencia de sus miembros MADRID, 25 (EUROPA PRESS) La Organización Médica Colegial (OMC) se mostró hoy satisfecha con el informe del Consejo Fiscal que considera "inconstitucionales" algunos aspectos del anteproyecto de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) propuesto por el Gobierno y aseguró que es "ridículo" que esta norma permita prescindir del apoyo de la familia y los médicos a la hora en un momento "tan traumático" como el aborto. Según destacó hoy el presidente del Consejo General de los Colegios de Médicos, Juan José Rodríguez Sendín, ante los medios de comunicación, la familia "de cualquier tipo", el médico y la enfermera son los tres pilares en los que se sustenta el desahogo de los individuos en momentos de tensión como supone un aborto. Aunque no quiso valorar determinadas cuestiones jurídicas del informe, si que insistió en que la interrupción voluntaria del embarazo es una decisión que "debe ser valorada" y que "en ningún caso es deseada", mientras que, en el caso de las menores de edad, "no las convierte en maduras pese a hacerlo", por lo que es necesario ofrecer todo el apoyo que se pueda dar a estas mujeres "más allá del que ofrezcan las amiguitas de su misma edad". Del mismo modo, pidió "no comparar esta situación con otras intervenciones quirúrgicas" ya que, a excepción del aborto, cualquiera cirugía provoca un alivio en el paciente mientras que ésta requiere un "proceso de adaptación" cuya duración varía en función de cada mujer. A la espera de que el anteproyecto de ley siga su curso, el presidente de la OMC anunció que está en conversaciones con los colegios autonómicos y provinciales para elaborar un fichero de médicos objetores ante esta y cualquier otra cuestión. El objetivo, explicó Rodríguez Sendín, es que quede registrado a nivel colegial qué médicos están en contra de una IVE "para que nadie abuse ni haya mala utilización de sus valores". Asimismo, el objetivo de la OMC es que este registro pueda tener validez jurídica en aquellos casos en que se cuestione la actuación de alguno de sus profesionales, para lo que necesita el visto bueno del Ministerio de Sanidad y Política Social, informaron fuentes cercanas a la institución. PÍLDORA POSCOITAL: SÍ PERO EN EL CENTRO DE SALUD Por otro lado, el máximo representante de la OMC volvió a defender la necesidad de que la píldora anticonceptiva poscoital o del día después se dispense con la autorización de un médico y propuso incluso darla "de forma gratuita, pero en el centro de salud". De este modo, señaló Rodríguez Sendín, se podría hacer un seguimiento de quién la pide, cuánto lo hace y los motivos de su consumo para, en cada caso, ofrecer información para "evitar un uso indebido" en el lugar más apropiado para ello, que, a su juicio, "no es la farmacia". "El escenario asistencial que propone el Gobierno no es el adecuado", señaló, considerando que la decisión de dar vía libre al consumo de este medicamento se ha hecho "de forma poco meditada" y teniendo en cuenta "sólo" las consecuencias políticas que conllevaría la norma. En relación a otros temas, el presidente de la OMC consideró un "gravísimo error histórico" incluir a la profesión médica en la futura norma que ultima el Gobierno para no obligar a la colegiación profesional, mientras que ve "difícil" solucionar las carencias de médicos de algunas comunidades autónomas ya que, insistió, "el problema es que están mal repartidos y las comunidades no tienen intención de elaborar un registro que defina sus carencias y el porqué de las mismas". Noticias de España |
miércoles, 24 de junio de 2009
¿Se quedó corto el BRIC?
Alfredo Jalife-Rahme jornada.unam.mx 24-06-2009
Por la naturaleza de las cosas, como hubieran expresado lo clásicos griegos, los multimedia del G-7 pretendieron ocultar la primera cumbre de su principal grupo competidor geoeconómico: el BRIC (ver Bajo la Lupa, 17/6/09).
Como excepción sobresaliente, The Financial Times, portavoz del modelo neoliberal global, se atrevió a expresar la existencia del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), aunque en términos muy desfavorables, al sobredimensionar sus diferencias intrínsecas (15/6/09).
The People’s Daily, portavoz oficioso del gobierno chino, diluye notablemente su entusiasmo al pasar, en vísperas de la cumbre del BRIC, del esperado examen del papel del dólar como reserva de divisa hegemónica (16/6/09) a un artículo, dos días más tarde, de Li Hong, quien considera que el BRIC no ha sido todavía plenamente configurado (18/6/09).
A juicio de Li Hong, el BRIC produjo una declaración de bajo perfil, al tranquilizar los intensos latidos cardiacos de las capitales occidentales de los países industrializados, en particular Washington DC.
Pese a manifestar el deseo de un sistema monetario internacional más diversificado, el BRIC evitó cualquier bombardeo explícito al dólar estadunidense, la divisa de reserva dominante en el mundo, y ni siquiera abordó en forma específica o con un proyecto la introducción de la divisa supranacional para saldar el futuro comercio mundial. Ahora resulta que las víctimas deben proteger a su verdugo…
El BRIC entró a su primera cumbre con las mejores expectativas y salió perplejamente enmudecido.
No será tarea sencilla desbancar a la divisa estadunidense de su privilegiado sitial: el dólar constituyó 64 por ciento de las reservas de los bancos centrales del mundo a finales del año pasado, señala Li Hong, quien comenta que pese a todas las críticas al billete verde y a la deuda cada vez más burbujeante de Estados Unidos, aún los bonos denominados en dólares vendidos por los principales mercados emergentes han superado la deuda cotizada en las divisas nacionales del BRIC. De eso justamente versan el desorden y los desequilibrios propiciados por la intrépida codicia de Estados Unidos, que financia así cómodamente sus gastos de guerra.
Luego de criticar la inercia y la indecisión del G-7 para lidiar con la severa recesión económica desencadenada por las fallas de la supervisión de Wall Street por el gobierno de Estados Unidos, Li Hong parece claudicar en resonancia con The Financial Times: sucedió que el BRIC cuatripartita carece de cohesión y de un mandato (¡súper-sic!) unificado para hacer un gran éxito o bien no aspira a demoler toda la casa en su conjunto y prefiere desempeñar evaluaciones duras e incrementales.
A nuestro juicio, el sistema dolarcéntrico se está desplomando más aprisa de lo que el BRIC cree, huérfano de una agenda común visible, que actúa en forma timorata. ¿Tuvo miedo el BRIC a las represalias bélicas de Estados Unidos?
Luego de dar pie a las feroces críticas sobre la emasculación del BRIC por sus adversarios en el seno del G-7, Li Hong rectifica la mira para advertir sobre los riesgos en subestimar al grupo cuatripartita, cuyo despegue y enorme potencial le aseguran ganar mayor influencia en la arena económica, así como obtener mayores derechos proporcionales de votación en el FMI, el Banco Mundial y otras organizaciones internacionales. ¡Puras migajas!
Vienen los consejos de Li Hong al BRIC, que debe coordinarse mejor y tener mejor coreografía (sic) para capturar mayores poderes de toma de decisión del G-7 en todos los temas candentes globales sin excepción.
¿Le hará caso el G-7, ya no se diga Estados Unidos –tan proclive al unilateralismo mesiánico–, algún día al BRIC, fuera de promesas insulsas y sin ejecución real diseñadas para ganar tiempo?
Li Hong sueña con un mundo equilibrado para todos los actores y se deduce de sus asertos que el viejo orden mundial dominado por el G-7 en general, y en particular por la dupla anglosajona del eje Wall Street-La City, no debe transformarse, sino reformarse, donde tendría cabida el BRIC, mucho más cercano a los países en vías de desarrollo, junto al G-7, como buenos hermanitos. Falta que acepte el G-7 las migajas que solicita Li Hong para el BRIC.
Lo mejor de la casi claudicación de Li Hong es su consejo para que el BRIC diversifique sus reservas foráneas de divisas, con el fin de controlar el riesgo de una pulverización catastrófica (¡súper-sic!) del dólar.
Concluye que el BRIC, que ha paliado mejor el tsunami financiero global que el G-7, sin constituir un grupo monolítico, se encuentra preocupado sobre la abultada deuda del gobierno de Estados Unidos y teme que un mal manejo del dólar pueda precipitar al abismo a las economías del mundo, en especial, a los países en vías de desarrollo, que verían el encogimiento del valor de sus reservas acumuladas dolorosamente (sic) bajo la sombra de mayores devaluaciones, lo cual causaría estragos en el mismo Estados Unidos”.
Algo sucedió para que el BRIC se haya quedado corto de las declaraciones formuladas ditirámbicamente por algunos de sus miembros y que pusieron en peligro la cotización de dólar, divisa en la que se encuentra la mayor parte de las reservas del laxo grupo cuatripartita.
Informaciones relativamente confidenciales, cercanas al Ministerio del Exterior de India, filtran que durante la cumbre del BRIC el presidente Dimitri Medvediev encabezó la cruzada de sustitución del dólar que el gobierno chino parece no haber avalado y que dividió a la cúpula del gobierno brasileño, mientras India se mantuvo fuera del debate.
Ya habíamos apuntado que la cúpula del poder ruso había exhibido señales encontradas para la sustitución del dólar, principalmente de parte del geoestratega Evgeny Primakov, y un tanto cuanto del ministro de Finanzas, el neoliberal Alexei Leodinovich Kudrin.
Roberto Mangabeira Unger, anterior catedrático de leyes en Harvard (fue profesor de Obama) y ministro de Asuntos Estratégicos del gobierno brasileño, se había pronunciado a favor de destronar al dólar.
El rotativo brasileño Valor (16/6/09) afirma que el banco central y la Secretaría de Hacienda se habían opuesto a la idea de Mangabeira (adoptada por Lula) y, al contrario, se habían puesto en contacto –como buenos neoliberales– con las autoridades hacendarias de Estados Unidos, para calmar su alarma.
En esta fase pareciera que Brasil no desea ir más lejos del simple intercambio de pagos con las cuatro divisas nacionales del BRIC, sin desprenderse abruptamente de sus reservas en dólares. A decir del mismo Lula, la sustitución del dólar tomaría varios años.
Nadie está exhortando a ser tan irresponsable como el gobierno de Estados Unidos, que provocó el tsunami financiero global. Pero tampoco los moradores del planeta pueden asistir impávidos al suicidio financiero y económico de Estados Unidos, para permanecer en la perplejidad al borde de la catatonia.
La primera cumbre del BRIC se quedó corta al perder la oportunidad dorada de iniciar formalmente las exequias del dólar.
sábado, 20 de junio de 2009
¿Exitoso?
Pese a los años compartidos y a las afinidades ideológicas, no lograban ponerse de acuerdo. El punto de la diferencia era si el presidente Leonel Fernández es o no un político exitoso.
Resultaba evidente que la discusión tenía su aspecto fundamental en el concepto mismo de éxito. En el aire flotaba, imperceptible pero martillante, aquella expresión atribuída a Juan Bosch de que gobernar era saber mantenerse en el poder. De esa forma, alegaba el Profesor, Trujillo supo gobernar. Innecesario mencionar los especímenes que, a partir de ese rasero, se agregarían al listado, desde Santana al actual.
Mientras ella sustentaba el criterio de la permanencia, a él le parecía una aberración, la cual, pese a la admiración profesada a Don Juan, rechazaba con toda energía. El costo que supone su implantación y las consecuencias que ha significado para el país, respaldan su oposición. Por ironía, la tesis del Maestro devendría en un desmérito de su efímera gestión y del ejemplo inconmensurable que legó a la historia en esos siete meses de dignidad, los cuales, no hacen más que desdecir su propio aserto. Algún día, a esta nación le será de mayor utilidad verse en el espejo de lo que sucedió en ese corto período, que la imagen borrascosa irradiada desde la más dilatada gestión gubernamental.
Para él, la variable esencial del éxito político es la contribución de ese ejercicio público al engrandecimiento material, institucional y espiritual del entorno social donde se lleva a cabo. Tal concepción es una derivación de lo que entiende como la naturaleza del oficio del político: Un servidor de la colectividad. Todo lo demás, podrá justificar glorias personales y nombres inscritos en la posteridad con grandes dificultades para sobrepasar un juicio crítico e imparcial.
En ese sentido, desde el punto de vista individual, el presidente es un político exitoso. Sus logros, y el tiempo en que los ha alcanzado, sirven para satisfacer a plenitud su autoestima. Han sido consecuencias naturales del camino que decidió transitar desde el inicio de sus gestiones: El mismo que sólo sirve para dar continuidad a las causales que determinan que no salgamos del atraso y el caos que nos caracterizan. Lo contrario de lo que debía hacer y de lo que de él se esperaba. ¿Exitoso?
