miércoles, 19 de agosto de 2009

Estado chupón

Nota de la editora: Artículo copiado del matutino Hoy.

Por Rosario Espinal
hoy.com.do | 19-08-2009

El Estado chupa y algunos chupan del Estado. Con sus tentáculos impositivos, el Estado extrae recursos de la población para que muchos se nutran por vía legal o ilegal.

Históricamente, el Estado moderno ha tenido como una función básica recaudar dinero para mejorar las condiciones de vida de la gente. Para lograrlo, debe cumplir esa función con eficacia y sentido de equidad; y cuando lo hace, se convierte en Estado protector.

A regañadientes casi siempre, la población acepta pagar impuestos con el objetivo de lograr mejoría, pero no siempre los gobiernos administran los recursos de forma idónea.

En todos los países se desvía dinero público para beneficio privado de manera ilegítima. El problema es mayor en países de escaso desarrollo económico y con sistemas judiciales débiles como República Dominicana. Por eso se habla tanto de corrupción.

A pesar del cacareo, los dominicanos no señalan en las encuestas que la corrupción es uno de los tres problemas principales. El desempleo, el costo de la vida, la educación, la salud o la electricidad tienden a ocupar las primeras posiciones.

Por otro lado, en todas las encuestas de cultura política de los últimos 15 años, la mayoría de la población dominicana ha expresado que la corrupción es un problema grave.

¿A qué se debe entonces la paradoja?

Primero, a que la corrupción muchas veces afecta a la gente de manera indirecta, mientras los otros problemas afectan de manera directa.

Segundo, a que la percepción de corrupción no es necesariamente producto de la magnitud de la corrupción en un momento determinado, sino también de la desconfianza general que la población siente hacia los funcionarios públicos.

Cuando el gobierno da respuesta a los problemas fundamentales de la gente y existe la percepción de que así lo hace, la ciudadanía aumenta su confianza, y por tanto, percibe menos corrupción.

Cuando los problemas se acumulan y el descontento aumenta, se produce mayor desconfianza, y ese es un terreno fértil para que aumente la percepción de corrupción.

En contextos de precariedad económica como el actual, las denuncias de corrupción tienen mayor resonancia en la población porque la inequidad genera más desazón.

Con el objetivo de diluir las denuncias que se hicieron recientemente, el gobierno insistió en que las acusaciones eran mediáticas y dirigidas por la oposición; y ciertamente hay un elemento mediático porque los medios de comunicación constituyen el mecanismo fundamental que permite a la población acceder a la información pública.

Pero una simple contraofensiva mediática gubernamental no logrará combatir el creciente descrédito que se posa sobre la gestión gubernamental, porque hay condiciones concretas que generan descontento.

Ante la desaceleración económica, el Estado tiene menor capacidad de chupar recursos de la sociedad porque hay mayor desempleo, menor consumo y menores recaudaciones fiscales. Al tener menos recursos, el Estado tiene mayores limitaciones para dar respuesta a los problemas.

Esta situación de precariedad aumenta la irritación social que producen los actos de corrupción, que en tiempos normales pasarían casi desapercibidos.

Acorralado por las denuncias provenientes de los medios de comunicación, del empresariado y de organizaciones de la sociedad civil, el Presidente Leonel Fernández cambió el 16 de agosto a los funcionarios más controversiales.

Lamentablemente el episodio concluirá ahí y la población nunca sabrá si las denuncias se sustentaban en evidencias suficientes para establecer mayores sanciones.

Así se perpetúa el descrédito de los funcionarios gubernamentales en sentido general, y se afianza la impunidad si los señalados merecían otras sanciones.

Ese Estado chupón, en vez de proteger a la población, se hace cada vez más ineficiente e ineficaz, empobrece la gestión pública y las condiciones de vida de la población.

martes, 18 de agosto de 2009

El 90 por ciento de los billetes en Estados Unidos tienen restos de cocaína

Nota de la editora: Texto copiado del sitio solociencia.com


NUEVA YORK, 17 (del corresponsal de EUROPA PRESS, Emilio López Romero)

El 90 por ciento de los billetes de dólar que circulan por el país tienen restos de cocaína, particularmente en grandes ciudades como Baltimore, Detroit o Boston, un porcentaje que se eleva hasta el 95 por ciento en el caso de la ciudad de Washington, según se desprende de un estudio presentado con motivo de la reunión anual de la Sociedad Química de Estados Unidos.

La investigación ha sido llevada a cabo por un grupo de científicos de la Universidad de Massachusetts, quienes hicieron pruebas en treinta ciudades de cinco países --Estados Unidos, Canadá, Brasil, China y Japón-- que permitieron comprobar los "alarmantes" evidencias de que el consumo de cocaína sigue estando muy extendido en muchas zonas.

En el caso de Estados Unidos y Canadá, la media de billetes contaminados se encuentra entre el 85 por ciento y el 90 por ciento, mientras que en China y Japón está entre el 12 por ciento y el 20 por ciento. "Para nuestra sorpresa, cada vez estamos encontrando más y más restos de cocaína en los billetes", afirmó Yuegang Zuo, investigador de la citada universidad que dirigió el estudio.

La presencia de restos de cocaína en los billetes que circulan en Estados Unidos ha aumentado un 20 por ciento con respecto a una investigación similar realizada dos años antes, cuando el porcentaje de papel moneda "contaminado" ascendía al 67 por ciento. "Quizá este aumento pueda estar relacionado con la crisis económica", indicó Zuo.

Los científicos han constatado desde hace años que la cocaína puede estar presente en los billetes porque se "contaminan" en las operaciones de venta ilegal de esa droga o porque los billetes son utilizados por los consumidores para esnifar el "polvo blanco", cuyas partículas quedan impregnadas de por vida en los billetes.

"Pero en todo caso uno no puede colocarse por esnifar un billete cualquiera de dólar salvo que haya sido utilizado anteriormente por un consumidor", advirtió el investigador. "Tampoco afectará a su salud y es muy difícil que pueda detectarse su presencia en los resultados de las pruebas de sangre y orina para detectar si se ha consumido esta droga", añadió.

viernes, 14 de agosto de 2009

Los humanos esculpían con fuego hace 72,000 años

Nota de la editora: Artículo copiado del sitio Muyinteresante.com.
Viernes, 14 de Agosto de 2009
Etiquetas: fuego, prehistoria, paleontología, tecnología

Los primeros humanos modernos ya empleaban la tecnología del fuego para fabricar herramientas de piedra hace 72.000 años en el sur de África, según un estudio publicado en la revista Science.

"Hemos descubierto que nuestros ancestros, hace 72.000 años, o incluso 164.000 años, en la costa de la actual de Sudáfrica, utilizaban fuego controlado para, tras un procedimiento complejo, calentar la piedra y alterar sus propiedades", afirmó Kyle Brown, de la Universidad del Cabo en Sudáfrica, coautor del estudio. Los paleontólogos encontraron restos de silcreta, una amalgama de sílice capaz de ser trabajada al contacto con el calor, en un hogar en el sitio arqueológico de Pinnacle Point, en Sudáfrica. Al repetir la técnica empleada por los humanos prehistóricos obtuvieron resultados sorprendentes. “Después de calentada, la silcreta tomó un color rojo profundo y era fácilmente desmenuzable”, afirma Curtis Marean, que al utilizar este material producir “copias muy realistas de las herramientas originales”, concretamente de cuchillos y armas de caza.

Según los autores, su hallazgo revela que el fuego primero dio calor y se usó para concinar, pero después permitió la manipulación de las propiedades físicas de los materiales para la producción de cerámicas y metales. Esta técnica “exige un conocimiento avanzado del fuego y una elevada capacidad cognitiva, y aparece aproximadamente al mismo tiempo que las muestras generalizadas de comportamiento simbólico”, según los autores, que aseguran estar ante el origen de la “pirotecnología”.

La complejidad del conocimiento que ya tenían estos hombres en el sur de África es “una prueba más de que este lugar pudo haber sido el punto de origen de la línea que conduce a los seres humanos modernos, que aparecieron hace entre 100.000 y 200.000 años” en ese continente, añade Marean.

jueves, 13 de agosto de 2009

Antidepresivos, "un mito de la cura química"

Nota de la editora: Artículo copiado del sitio en internet de la ASOCIACIÓN CHAMÁNICA Y ECOLÓGICA DE COLOMBIA
Conocimiento espiritual chamánico para la Nueva Era de Acuario.
www.freewebs.com/chamanismognostico.

A pesar de lo que muchos creen, los fármacos psiquiátricos no revierten ningún desequilibrio químico cerebral, afirma una experta.

Se cree que los medicamentos para tratar la depresión y otros problemas emocionales actúan en el cerebro revirtiendo un desequilibrio químico.

Al menos esa es la teoría que ha circulado en las últimas dos décadas: que si sufrimos algún trastorno emocional la causa puede estar en los compuestos químicos que actúan en nuestro cerebro.

Y lo más probable es que se nos dé un fármaco diseñado para corregir ese desequilibrio químico.

Pero según la doctora Joanna Moncrieff, del Departamento de Ciencias de Salud Mental de la Universidad de Londres lo único que hacen estos medicamentos es poner a la gente en un "estado artificial inducido".

Según la investigadora, antes de tomar uno de estos medicamentos, los pacientes deben estar mucho mejor informados sobre la forma cómo estos compuestos actúan y los efectos que producen.

Tal como dijo la experta a la BBC, no son sólo los médicos los que se han encargado de decirnos que necesitamos tabletas para corregir nuestros "desequilibrios químicos".

"Revistas, periódicos, organizaciones de pacientes y sitios de internet, todos han publicitado la idea de que enfermedades como la depresión, la ansiedad, la esquizofrenia y el trastorno bipolar pueden ser tratados con medicamentos que ayuden a rectificar un problema cerebral subyacente".

Según la doctora Moncrieff, "igual que a un diabético se le dice que necesita tomar insulina, a la gente con esquizofrenia y otras enfermedades se le dice que debe tomar medicamentos psiquiátricos para el resto de su vida para estabilizar sus compuestos químicos cerebrales".

El problema, agrega, es que hay muy poca justificación para esta visión de los medicamentos psiquiátricos.

Estados alterados

Una de las teorías en las que se basan los medicamentos para la depresión, ansiedad y otros trastornos emocionales, es que hay un desequilibrio en el nivel de serotonina -un compuesto químico cerebral que funciona en el sistema nervioso como neurotransmisor y que se cree está involucrado en el estado de ánimo del individuo.

Pero tal como señala la investigadora "primero, aunque las ideas como la teoría de la serotonina en la depresión han sido publicitades ampliamente, la investigación científica no ha detectado hasta ahora ninguna anormalidad en el sistema de la serotonina en personas que están deprimidas".

"Segundo, a menudo se dice que el hecho de que el tratamiento farmacológico 'funciona' demuestra que existe una deficiencia biológica subyacente".

Pero, agrega, "hay otra explicación para la forma como los medicamentos psiquiátricos afectan a las personas con problemas emocionales".

"A menudo se pasa por alto que los fármacos usados en psiquiatría son drogas psicoactivas, como el alcohol o la marihuana. Las drogas psicoactivas hacen a la gente sentirse diferente, la colocan en un estado mental y físico alterado. Y esto afecta a todos, independientemente de si tienen el trastorno o no".

De hecho, el uso natural de plantas como la CANABIS, la HOJA DE COCA u otros enteógenos, puede ser más eficiente que los mismos fármacos, puesto que las plantas usadas en forma natural como tradicionalmente lo hacen las culturas ancestrales, no causan efectos colaterales o secundarios, que alteren el sistema nervioso como ocurre con las sustancias químicas.

Es por eso, afirma la experta, que para entender cómo afectan a las personas estos fármacos hay que entender cuáles son los efectos psicoactivos que producen.

Los llamados medicamentos antipsicóticos, por ejemplo, "sofocan" los pensamientos y emociones, lo cual puede ser útil en personas con psicosis.

Los fármacos como el valium producen un estado de relajación y mareo placentero, lo cual puede reducir la ansiedad y la agitación.

Los llamados "antidepresivos" provienen de varias familias químicas distintas y producen efectos variados.

Falta de información

La opinión sobre los fármacos psiquiátricos ha cambiado mucho desde los 1960, pero la doctora Moncrieff cree que gradualmente se les ha ido considerando como tratamientos específicos para enfermedades específicas, o panaceas, y los efectos psicoactivos que producen se han ido olvidando.

"Sin embargo -dice la investigadora- esta transformación no se ha basado en ningún evidencia convincente.

"Creo que lo más probable es que estos fármacos 'funcionan' produciendo estados inducidos por drogas que surpimen u 'ocultan' los problemas emocionales.

"Esto no significa que los fármacos psiquiátricos no puedan, a veces, ser útiles. Pero la gente necesita estar consciente de los efectos que producen y de lo que hacen, además de la posibilidad de acudir a tratamientos alternos como el caso de los ENTEOGENOS o plantas sagradas.

"Por el momento se está alentando a la gente a creer que si toma una píldora esto la hará sentirse mejor porque está corrigiendo algún defecto en sus procesos cerebrales.

"Esto suena muy bien. Si su cerebro no está funcionando apropiadamente y un fármaco puede lograr que trabaje mejor, entonces tiene sentido tomarse una píldora", dice la científica.

"Pero, si por otra parte, le damos a la gente la información completa, quizás el tratamiento farmacológico no sea tan buena idea.

"Si le decimos a la gente que no tenemos ni idea de lo que pasa en su cerebro, pero que puede tomar el fármaco que la hará sentirse diferente y podría ayudarle a suprimir sus pensamientos y sentimientos, entonces mucha gente quizás preferirá no tomar esos medicamentos".

La investigadora subraya que la gente que está severamente trastornada o angustiada quizás acogerá con beneplácito esos efectos, al menos por un tiempo.

Pero agrega que "la gente necesita tomar decisiones informadas sobre si el consumo de fármacos psicoactivos es una forma útil de manejar sus problemas emocionales.

"Pero para poder hacer esto con responsabilidad, los médicos y sus pacientes necesitan mucho más información sobre la naturaleza de los medicamentos psiquiátricos y los efectos que producen", expresa la científica.

De otra parte, dejar de satanizar y penalizar plantas como la CANABIS o la HOJA DE COCA, puede ser un paliativo mucho más eficiente para las personas, como se demuestra un estudio hecho dentro de las comunidades indígenas latinoamericanas y en Bolivia.

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martes, 11 de agosto de 2009

La sombra de un tsunami puede detectarse desde el espacio

Nota de la editora: Información copiada del sitio solociencia.com

(NC&T) Como el agua agitada es más oscura que el agua tranquila, aparece un contraste entre el agua oscura y rugosa de la ola y el agua clara y lisa a ambos lados de ella. La rugosidad del agua de la superficie marítima proporciona un buen indicador de la fuerza real del tsunami a lo largo de todo su borde delantero.

"Ésta es la primera vez que podemos ver la propagación de los tsunamis de este modo en mar abierto", subraya el autor principal del trabajo, Oleg Godin, del Instituto Cooperativo para la Investigación en Ciencias Medioambientales (CIRES), en Boulder, Colorado, y del Laboratorio de Investigación de Sistemas de la Tierra, de la NOAA.

La nueva investigación desafía la creencia tradicional de que los tsunamis en mar abierto son demasiado sutiles como para ser notados en la superficie. Los resultados confirman una teoría, desarrollada por Godin y presentada en 2002, que sostiene que los tsunamis en el océano profundo pueden ser detectados de manera remota mediante los cambios en la rugosidad de la superficie marítima.

En 1994, se captó la sombra de un tsunami en un video grabado desde la orilla, momentos antes de que la ola golpeara a Hawái. Aquella observación y la documentación escrita anterior sobre una sombra que acompañó al mortal tsunami del 1 de Abril de 1946, inspiraron a Godin a desarrollar su teoría. Él pudo poner a prueba la teoría durante el mortal tsunami del 26 de diciembre de 2004 en el Océano Índico, resultado del terremoto de Sumatra y Andamán.

El paso del satélite Jason-1 sobre el tsunami de Sumatra-Andamán. (Foto: NOAA)
Godin y sus colegas analizaron las mediciones de altura del tsunami de 2004 provenientes del satélite Jason-1 de la NASA. Los datos aportaron evidencias claras de una mayor rugosidad de la superficie marítima a lo largo del borde delantero del tsunami según se movía por el Océano Índico entre dos y seis grados de latitud sur.

Los tsunamis pueden ser detectados de varias formas. Un método de detección utiliza un sistema de boyas que advierte a las comunidades costeras de que se aproxima un tsunami.

Un segundo método utiliza altímetros ubicados en satélites para detectar desde el espacio los tsunamis mediante la medición de pequeños cambios en la altura de la superficie del mar. Hay muy pocos de estos instrumentos en órbita y las observaciones están limitadas a lugares específicos.

El nuevo estudio presenta un tercer modo de detectar tsunamis, mediante los cambios de la textura del agua de la superficie en una región grande de mar abierto.

lunes, 10 de agosto de 2009

Un círculo vicioso mortal

Nota de la editora: Artículo copiado del sitio de Leonardo Boff
2009-08-07

Por Leonardo Boff
Estamos todos sentados encima de paradigmas civilizacionales y económicos fallidos. Es lo que nos revela la actual crisis global con sus varias ramificaciones. A corto y a medio plazo no hay nada que se presente como consistente. Somos pasajeros de un avión en vuelo ciego. Lo que se ofrece es hacer correcciones y controles a la Keynes, que en el fondo son cambios en el sistema, pero no cambios del sistema. Pero es el sistema lo que resulta realmente insostenible, incapaz de ofrecer un horizonte prometedor para la humanidad. Por eso, se demanda otro sistema y otro paradigma de habitar este pequeño, viejo, devastado y superpoblado planeta. Es urgente porque el tiempo del reloj corre en contra nuestra y tenemos poca sabiduría y escaso sentido de cooperación.

Por causa de los intereses de los poderosos, que no hacen lo necesario para evitar lo fatal, las soluciones que están siendo puestas en marcha en el mundo van en la línea de «más de lo mismo». Esto es absolutamente irracional, pues ha sido ese «mismo» lo que nos ha llevado a la crisis, que puede evolucionar hacia una tragedia completa.

Estamos, pues, enredados en un círculo vicioso letal. Les guste o no a los economistas -los «salvadores» del mundo-, tenemos a la vista dos puntos muertos: uno humanitario y otro ecológico. El primero es de naturaleza ética: la conciencia planetaria, surgida como consecuencia de la globalización, suscita la pregunta: ¿cuánta inhumanidad y crueldad aguanta el espíritu humano cuando verifica que el 20% de las personas consume el 80% de toda la riqueza de la Tierra, condenando al resto a la cruz de la desesperación, acorralada por los límites de la supervivencia? ¿Aceptará el veredicto de muerte sobre ella... o se resistirá, se indignará y finalmente se rebelará por instinto de supervivencia? El ideal capitalista de crecimiento ilimitado en un planeta limitado ya no se puede seguir proponiendo o sólo bajo una gran violencia.

El segundo es el límite ecológico. El capitalismo creó la cultura del consumo y del desperdicio, cuyo prototipo es la sociedad norteamericana. Generalizar esta cultura —ya se han hecho los cálculos― necesitaría dos o más Tierras semejantes a la nuestra, lo que hace el proyecto irrealizable. Por otra parte, hemos llevado al límite los recursos y servicios de la Tierra y los sobrepasamos en un 40%. Todas las energías alternativas a la fósil, manteniendo el consumo actual, cubrirían solamente el 30% de la demanda global. Como se ve, dentro del mismo modelo, somos un sapo que se va cociendo lentamente sin posibilidad de salirse de la olla.

Hay tres propuestas creativas: la economía solidaria, que no se guía por el objetivo capitalista de maximización del lucro ni por su apropiación individual; el cambio de monedas regionales, y la tercera es la de la biocivilización y la Tierra de la Buena Esperanza, del economista polaco que dirige un centro de investigación sobre Brasil en Paris: Ignacy Sachs. Esta propuesta da un lugar central a la vida y a la naturaleza, considerando a Brasil el lugar donde se anticipa. Las tres son posibles, pero todavía no han acumulado fuerza suficiente para ser hegemónicas.

Ellas tal vez podrían salvarnos. ¿Pero tendremos tiempo hábil? Bien decía Gramsci: «lo viejo no acaba de morir y a lo nuevo le cuesta nacer». No se desmonta una cultura de un día para otro. Quien está acostumbrado a comer filete de lomo, difícilmente se resignará a comer huevo.

Mi sentimiento del mundo dice que vamos al encuentro de una formidable crisis generalizada que nos llevará al límite de la supervivencia. Cuando el agua nos llegue a la nariz, haremos todo para salvarnos. Posiblemente seremos todos socialistas, no por ideología sino por necesidad: los escasos recursos naturales serán repartidos ecuánimemente entre los humanos y los demás vivientes de la comunidad de vida.

San Agustín sabiamente enseñó que hay dos factores que producen en nosotros grandes transformaciones: el sufrimiento y el amor. Debemos aprender ya ahora a amar y a sufrir por esta única Casa Común a fin de que pueda ser una gran Arca de Noé que albergue a todos. Entonces la Tierra de la Buena Esperanza sí será señal de un Jardín del Edén que todavía está por venir.

domingo, 9 de agosto de 2009

Elogio a las mujeres bravas

Nota de la editora: El texto que copio abajo circula hace meses en la red. Hoy me lo volvió a enviar una amiga y decidí compartirlo en mi sitio. Buen provecho. Definitivamente, hay hombres -y mujeres- superiores. Buen provecho.

Por Héctor Abad

Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas.

A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.

La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran "no más usted me avisa y yo le abro las piernas", siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).

A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.

Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.

Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.

Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.

Vamos hombres, por esas mujeres bravas!!!!!!!!!!!!!